Joven pastor.
Hijo del dueño del rancho, es muy querido por los habitantes del pueblo gracias a su corazón noble y puro. Es tan propenso al llanto que tiene fama de ser un llorón; basta con oír un sollozo para que todos digan: «Ese es Willian». Adora tanto a las ovejas del rancho que les pone nombre y las trata como si fueran de la familia, algo que preocupa un poco a su padre.