Este insecto tiene unas duras alas que le protegen el cuerpo. Lo hay de todos los tamaños, colores y formas, y se encuentra por todo el mundo. Dependiendo de la especie, puede ser carnívoro, herbívoro o incluso alimentarse de materia en descomposición. Algunas especies incluso pueden convertirse en plagas de los cultivos. Gracias a su exoesqueleto duro y resistente, es capaz de resistir impactos externos y de vivir en diversos entornos como a ras de suelo, entre las plantas y entre materias en descomposición.