Encargado de los carros del puerto de Demeniss.
Odia con toda su alma que el salitre de la brisa marina oxide los carros, así que aprovecha cualquier momento libre para engrasar las piezas. Aunque tiene la lengua afilada de tanto lidiar con los rudos estibadores del puerto, en el fondo es una persona de lo más tierna y cariñosa con sus caballos.