Cuando se consume, restaura una cantidad considerable de salud, recarga con bonificación una cantidad moderada de vigor y repone una cantidad sustancial de espíritu. Este estofado caliente y reparador se prepara con carne de ave guisada a fuego lento con ginseng silvestre. Por curioso que parezca, se disfruta más en los días calurosos del verano que en invierno.