Un cañón para equipar en un barco.
Dispara un potente láser condensado capaz de infligir un daño devastador. Perteneció en su día a la nave de aquel al que llamaban el Rey del Mar. Aunque su cañón quedó marcado por profundas cicatrices tras innumerables travesías y combates, se dice que despidió un destello cegador hacia el mar hasta su último aliento.