Una enigmática columna de piedra impregnada de la tecnología y la estética del continente del este.
Coronado por una escultura que evoca un nido en lo alto de la columna, presenta un diseño único jamás visto en Pywel. Incluso los pájaros de Pywel lo confunden con un nido, vuelan hasta él y se posan allí con total naturalidad.