Una enigmática columna de piedra impregnada de la tecnología y la estética del continente del este.
La escultura en lo alto de la columna representa a un pato, un animal sagrado en Oriente. A pesar de su acabado tosco, su diseño es tan realista que incluso las aves de Pywel lo confunden con un amigo y se posan en ella con total naturalidad.