Esta ciudadela se alza sobre un acantilado que domina el Bosque Descarriado. Fue construida en una época en la que la Tribu Hojalarga era mucho más abierta. Sin embargo, a medida que los miembros de la tribu se hartaron de los cazadores furtivos y de quienes pretendían dañar a los espíritus del bosque, se volvieron más herméticos y las visitas a la fortaleza fueron disminuyendo gradualmente.