Un comerciante de arte de Easelbury. Los pintores del pueblo buscan plasmar algo más que belleza; quieren que sus lienzos denuncien los problemas que aquejan a Demeniss en la actualidad. Aunque Lynhart comparte esa convicción, persuade a sus compañeros de esperar al momento adecuado, argumentando que no pueden arriesgarse a causar problemas a la casa Azerian, principales mecenas del pueblo.