Un mercader general de Delesyia. Cuando las máquinas empezaron a reemplazar el trabajo manual, la demanda de sus herramientas se desplomó, lo que le llevó a sufrir grandes pérdidas. Para recuperarse, empezó a comerciar con cerámica y adornos traídos por los puestos comerciales del puerto. Ahora vigila de cerca los horarios de llegada de los barcos mercantes.