Sumo sacerdote de la catedral de Demeniss. Mientras otros niños de su edad jugaban al aire libre, él ya se dedicaba a la lectura de textos sagrados, consciente desde muy joven de que su verdadera vocación estaba en la Iglesia. Aunque su actitud rebosante de confianza puede llegar a desconcertar a algunos, él siente un gran orgullo por su trayectoria, convencido de que ha alcanzado su posición actual gracias a su pasión pura y a su total entrega por Solumen.