Un mercader de los callejones de Tommaso. Cuando llegó a Tommaso, pensó que el negocio sería fácil porque no tendría que estar pendiente del estado de ánimo de la guardia, pero pronto descubrió la dura realidad: es justo lo contrario. Es un lugar donde todos siguen la ley de los puños, así que se mueve con mucho cuidado para no caer mal a nadie.