Su aspecto es tan elegante y refinado como el de cualquier noble, pero nadie en Muiquun se atrevería a desafiarlo. Incluso los forajidos del desierto van con pies de plomo cuando él está cerca. Nadie sabe con certeza qué forma parte de sus conspiraciones y qué es mera coincidencia. Es el único que consigue ocultar sus verdaderas intenciones al resto en Muiquun, donde todos esconden algo.