Cuevas situadas al pie de las Montañas Blancas. Los rumores más siniestros aseguran que un monstruo que habita aquí drena hasta la última gota de sangre de cualquier intruso. En la entrada se amontonan cadáveres de ciervos a modo de advertencia; estos restos se hacen más frecuentes cuanto más te adentras, hasta que el santuario más profundo revela una montaña de muerte.