Discípulo del maestro Jijeong.
Al principio entrenaba con un corazón puro, pero acabó embriagado por su inmenso poder y comenzó a ansiar corregir por la fuerza un mundo descarriado. Llegó incluso a arrancarse los ojos para alcanzar la esencia suprema, pero terminó siguiendo el camino equivocado de las artes marciales.