Guerrero colosal y alto mando de los Osos Negros. Sus dotes excepcionales le valieron para ganarse rápidamente el favor de Myurdin. La noche en que Myurdin perseguía a Melena Gris, se le encomendó la masacre de los habitantes de Pailune, por lo que aún lamenta no haber podido enfrentarse a él. Arde en deseos de saciar su sed de victoria y acabar con Melena Gris con sus propias manos.