A mi viejo amigo, Maidon
Hace no mucho, tuve la brillante idea de contratar a unos robots para que me construyeran una casa y, si te soy sincero, no estuvieron a la altura de lo que esperaba.
Sí, desde fuera está muy bien, pero le faltan la calidez y la atención al detalle que convierten una casa en un hogar de verdad.
Me he enterado de que tú también tienes pensado construirte una casa nueva.
Así que ahí va un consejo: no uses robots para ello. Si puedes, busca a uno de los Melenas Grises.
Su destreza está muy por encima de la de cualquier máquina y, si te soy sincero, incluso de la de cualquier otro artesano que haya conocido.
Las casas que construye no son simples refugios, son verdaderas obras de arte cuyo valor no hace más que aumentar con el tiempo.
Ah, y que lo de mi decepción con los robots no salga de aquí, ¿vale?
Ya nos echaremos unas risas mientras bebemos la próxima vez que nos veamos.
—Harris