Esta montaña es el motivo por el que Calphade se considera una fortaleza natural. Junto con las Montañas Blancas, limita las posibles rutas de quienes pretenden entrar desde el exterior. Su nombre proviene de las crestas de las montañas, que parecen irregulares y desgarradas, como si hubieran sido destrozadas por unas garras gigantes.