Esa bestia no se parecía a ninguno de los depredadores que he perseguido a lo largo de mi vida.
Su pelaje, tan oscuro como la noche más ciega, parecía engullirlo todo. Tenía un tamaño varias veces superior al de un hombre; de un solo zarpazo era capaz de cortar los huesos y partir un cuerpo en dos.
El muy astuto nos atrajo hasta lo más profundo del bosque para darnos caza. He sido el único en sobrevivir a duras penas, pero la criatura sigue rondando por aquí y el miedo no me deja ni pegar ojo.
Por favor, quienquiera que seas, acaba con la vida de ese monstruo negro...