El sonido de una campana resonó en Pailune.
Como si respondiera a ese sonido, apareció una shai que estaba escondida. La shai iluminó los lugares al alcance del sonido de la campana, como si quisiera que buscáramos a los amigos con los que jugaba al escondite, y luego desapareció.
En Pailune, con sus diversos pueblos de culturas propias y sus zonas volcánicas, parece que aún se ocultan numerosos secretos por descubrir.