El sonido de las campanas resonó en Hernand.
Como si respondiera a ese sonido, apareció una shai que estaba escondida. La shai iluminó los lugares al alcance del sonido de la campana, como si quisiera que buscáramos a los amigos con los que jugaba al escondite, y luego desapareció.
Gracias a sus enormes acantilados, Hernand cuenta con una estructura ventajosa para la defensa, y parece ocultar aún numerosos secretos por descubrir.