A ti, que has llegado hasta aquí siguiendo la voluntad de Solumen:
Todas las cosas siguen un curso predestinado.
Sin embargo, aquellos lugares donde su voz aún no ha llegado permanecen sumidos en el caos.
La tierra es estéril porque su gente desconoce el orden natural de la vida.
Partiremos para difundir su palabra.
Pronto, la gente comprenderá su propósito y recogerá una cosecha abundante.
Pero para llevar la luz más lejos, es necesario el aceite que la alimente.
Te pedimos que ofrezcas tu sincera contribución en la caja de donaciones, para que los sacerdotes puedan ir más lejos.
Los recursos aportados hoy ampliarán, al amanecer, el límite de nuestros pasos.
No esperes milagros.
En su lugar, ten fe en la providencia honesta de sembrar una semilla y verla brotar.