Una torre vigía abandonada desde hace siglos, ahora convertida en ruinas. Antes fue un viejo puesto de vigilancia, y se desmorona poco a poco bajo la espesa cubierta de malas hierbas y musgo. En su día, se encendía una almenara de fuego para avisar de los intrusos, pero ahora no puede resistir el peso del tiempo y se va desmoronando en un silencio solitario.