Una casa encaramada en mitad de los acantilados que hay cerca de Urdavah. Aunque se le conoce como el hogar de la Bruja del Desierto, rara vez se la encuentra. Esto se debe en parte a que los viajeros, cegados por el sol del desierto, casi nunca alzan la vista al cielo y, en parte, porque su guarida es inaccesible sin haber entrenado antes la resistencia.