A lo largo de las Montañas Carmesíes, se pueden encontrar varios pozos alimentados, según cuentan, de agua subterránea. En el desierto, el agua es un preciado recurso, pero estos pozos parecen estar mantenidos correctamente. Sin embargo, existe la historia de alguien que, desesperado por la sed, bebió con prisas... y terminó cubierto de ampollas y sin vida.