El eterno señor de los cielos, forjado con acero y engranajes.
Esta es la forma de vida mecánica que el genio de la ingeniería, Marni, creó superando los límites humanos. Bajo sus deslumbrantes plumas de plata, un sofisticado mecanismo dorado de engranajes se entrelaza y gira sin descanso. Se dice que esta hermosa criatura, que se deleita en el suave fluir del frío metal blanco plateado, posee un cuerpo mecánico que trasciende la salud biológica, permitiéndole planear sin fatigarse bajo cualquier entorno hostil.