Cataratas Místicas, donde florecen las flores radiantes
Un niño, perdido y errante en el bosque, dio un paso en falso y cayó al pie del acantilado. Se dice que su madre, al perderlo, permaneció junto al precipicio consumida por la pena, derramando lágrimas sin cesar. Aquellas lágrimas fluyeron durante tanto tiempo que los dioses las transformaron en la cascada más larga del mundo. También se dice que hicieron brotar flores que brillan con el resplandor de sus lágrimas, para que nadie vuelva a perderse en la noche.