En lo profundo del pantano Barbárbol, bajo el dolmen, se halla una cueva oculta.
Su entrada está cubierta de huesos, por lo que resulta imposible de detectar para quienes pasen por allí distraídos. Si das un mal paso y caes en sus lúgubres profundidades, te aguarda un destino del que difícilmente podrás volver a salir.