Sobre la mantis mecánica.
Mi empeño en imitar a las criaturas orgánicas fue una necedad. Un cuerpo hecho de carne es débil e inestable, mientras que un cuerpo mecánico forjado en acero posee una perfección inmutable. Descarto el viejo plano de la mantis mecánica y comienzo su rediseño.
Aumentaré la tensión de las piezas articuladas hasta el límite para que pueda asestar golpes devastadores. Es necesario replantear de raíz la fuente de energía. Pensar en recurrir a la energía solar fue un grave error: con una potencia tan pobre no se puede lograr nada.
El día en que culmine esta evolución, mi creación demostrará una fuerza abrumadora no solo en toda clase de entornos industriales, sino también en el campo de batalla.