No sometió a los dragones, seres majestuosos;
fue el primer ser humano que aprendió a estar a su lado.
El poder que buscaba no era la destrucción, sino la armonía,
y la senda que dejó tras de sí se convirtió en la estrella que guía a todos los caballeros.
A [Nivalis], el primer héroe, dedicamos esta inscripción.