Una cámara oculta en las ruinas de la región de Odeck. La imagen de un trono destrozado, abandonado a su suerte, es el melancólico testimonio de una gloria que se desvaneció hace mucho tiempo. Sin embargo, al adentrarse más, todavía se percibe un aura sagrada en un espacio que conserva los rastros de los solemnes rituales que antaño se celebraban allí.