Un espacio oculto bajo la almenara de Bellanor en Hernand. Tras un estrecho pasadizo, aparecen aparatos de tortura espeluznantes entre un hedor nauseabundo. Los charcos de sangre seca y espesa en el suelo son un testimonio brutal de las torturas que se cometieron aquí, donde incontables víctimas sangraron y murieron entre gritos de agonía.