La gran explosión primigenia dio origen a la luz y al tiempo, pero algún día todo se extinguirá en las fauces de un agujero negro.
Las estrellas arden para nacer y existen para desaparecer.
Desde el instante mismo de la creación, todas las cosas estaban ya abocadas a su destrucción.
Quien contemple esta verdad jamás volverá a alzar la mirada hacia las estrellas con esperanza.