Esto es una advertencia y la sentencia que pesa sobre vosotros.
Durante años habéis explotado nuestra sangre y sudor,
arrojando a los inocentes al hambre y al abismo del sufrimiento...
Vuestra arrogancia, engordando vuestros estómagos,
ignoró nuestros gritos de desesperación...
Ahora es el hora de pagar la penitencia con sangre.
Recordad bien que este es el preludio de una cruenta ¡venganza!