Una veta de oro que rebosa el calor de la tierra. Gracias a la energía explosiva que desprende con la más mínima chispa, se está estudiando en todo el territorio, aunque requiere extremar las precauciones a menos que la maneje un experto.
Se puede empaquetar como mercancía a través del encargado de suministros del campamento o en el taller de carros y venderlo en el puesto comercial para conseguir fondos del campamento.