Un utensilio esencial para llevar a cabo el ritual sagrado. Muestra un tono sobrio y contenido, pero los intrincados patrones grabados en su superficie infunden una devoción reverente a quien los contempla.
Se puede empaquetar como mercancía a través del encargado de suministros del campamento o en el taller de carros y venderlo en el puesto comercial para conseguir fondos del campamento.