Una joya natural nacida de los enigmas del mar. Este tesoro, antaño llamado «lágrima de la luna», presenta formas muy diversas, pero las piezas redondas con un sutil brillo blanco son las más cotizadas.
Se puede empaquetar como mercancía a través del encargado de suministros del campamento o en el taller de carros y venderlo en el puesto comercial para conseguir fondos del campamento.