Un animal fascinante con una capacidad de actuación asombrosa. Es capaz de fingir su propia muerte de forma tan convincente que incluso los depredadores más inteligentes lo confunden con un cadáver y pierden el interés. La zarigüeya no se limita a quedarse tumbada; echa espuma por la boca y desprende un hedor nauseabundo para que su actuación resulte totalmente creíble.