Una obra de arte que solo los mayores magnates de Pywel pueden soñar con poseer.
La obsesión de un artesano que anhelaba la elegancia de las profundidades inalcanzables del mar queda plasmada por completo en la plata pura. Es la máxima expresión del arte, capaz de despertar a partes iguales la admiración y la envidia de innumerables aficionados.