Un monstruo que gobierna las Montañas Blancas. La tribu que venera a los ciervos lo llama "dios de la montaña" con reverencia. El paño que envuelve sus astas demuestra que este dios no es misericordioso. Existe una aterradora leyenda que dice que si se le ofrece un primogénito en su quinto cumpleaños, concederá una bendición.