Una presencia profana que mora en los páramos de Hexe.
Esta misteriosa criatura acuática posee unas escamas duras con una singular forma de tarro y unos impactantes ojos rojos. Gracias a su estructura biológica especial, puede nadar con total libertad por aguas de azufre altamente tóxicas, permaneciendo prácticamente inmune a los efectos del entorno.