Un cangrejo con cristales de azufre creciendo sobre su caparazón.
Su característico olor a azufre y su color lo hacen fácil de identificar desde lejos, pero ese mismo aroma también sirve para ahuyentar a los depredadores. Se ha adaptado para sobrevivir en entornos hostiles, y se dice que el azufre de su lomo se ha convertido tanto en una herramienta como en un arma para su supervivencia.