Un pez que no se deja atrapar fácilmente.
El cuerpo estilizado y las peculiares manchas de sus escamas permiten a la trucha camuflarse de los depredadores. Además, su color cambia con frecuencia según el entorno, la alimentación o su estado reproductivo. Durante la temporada de desove, por ejemplo, despliega colores más vivos para atraer a sus parejas.