Un trofeo otorgado al ganador del torneo de duelo. Los jadeos desgarrados que una vez llenaron la arena y los rugidos de la multitud siguen impregnados en él. Los feroces instantes en los que chocaron carne y hueso ahora duermen en silencio, pero en las manos de quien lo sostiene, la emoción de aquel día vuelve a la vida.