Una colosal bestia de acero surca los cielos de Delesyia. Se trata de un invento prodigioso que hace que incluso los Nimbocarros o los bajeles celestes parezcan simples juguetes, capaz de volar sin ceder ante las tormentas más feroces y el azote de los rayos. Gracias a su diseño especial, se dice que puede navegar de forma autónoma sin necesidad de piloto.