Una isla donde aún quedan rastros de vigilancia sobre el apocalipsis dormido.
Sobre su terreno escarpado se alzan estatuas con forma de serpiente y un altar de origen desconocido. Los vestigios de aquella prolongada guardia lucen destrozados, como si alguien los hubiera dañado a propósito, abandonados en medio de la densa niebla que engendra la isla.