En Valle de la Leña se celebra un festival anual de apilado de muebles en el que participan solo los mejores artesanos; quien construye la torre más alta y robusta gana la competencia. Los artesanos se toman el desafío muy en serio, ya que les sirve no solo de publicidad gratuita, sino también como prueba cabal de su capacidad para elaborar muebles bien pensados y extremadamente sólidos.