El encargado de la gestión de barcos de Vellua.
Solía surcar olas embravecidas a bordo de su navío, pero una enfermedad crónica lo obligó a quedarse en tierra firme, donde ahora trabaja cuidando las embarcaciones. Aunque añora sus días en altamar, aprovecha sus largos años de experiencia náutica para darle un mantenimiento impecable a cada barco.