Un santuario en el desierto rodeado de aguas cristalinas. En su centro se alza un enorme árbol de hojas carmesí que permanece erguido ante los vientos del desierto, con flores vibrantes en plena floración que abrazan su tronco. Cuenta la leyenda que este árbol fue plantado hace mucho tiempo por un misterioso peregrino, ofreciendo un respiro de ensueño a aquellos que han perdido el rumbo.