Una cordillera que se extiende entre el Gran Océano de Pywel y el Desierto Rojo. Las arenas blancas, arrastradas por el susurro del viento del mar, cubren sus laderas orientales. La zona es muy apreciada tanto por peregrinos como por aventureros, ya que ofrece amplias zonas de sombra y un acceso fiable a fuentes de agua cercanas.